En la madrugada del viernes se desató en algún punto del parque de los nevados, zona comprendida entre los departamentos del Quindío, Risaralda y Tolima , un devastador incendio forestal que después de cuatro días no ha podido ser extinguido por el equipo de bomberos voluntarios. El grupo está liderado nada mas y nada menos que por el mismo ministro del medio ambiente, quien con cierto aire de acomodamiento expresó esta mañana ante los medios de comunicación, “que el incendio afortunadamente no es tan grave como parece y que aunque ha consumido casi el 50% de la extensión del parque, no hay por que preocuparse pues las llamas aun no han dañado lo que se considera como bosques nativos”. En mi opinión, aunque el comentario sea de muy buena fe, es equivocado.

Las declaraciones del ministro no son lo que en verdad me motiva a escribir este artículo, pues nuestros políticos nos tienen acostumbrados a este tipo de comentarios y no merecen ser ni siquiera ser comentados. La motivación consiste en un fuerte remordimiento y hasta enojo por no haber visitado el parque antes de que ocurriera esta catástrofe, pues pasaran muchos años para que la madre tierra se recupere y las plantas, arbustos y hábitat dañados vuelvan a adquirir el estado y la belleza que el fuego a su paso convirtió en cenizas.

Este tipo de situaciones me confirma la teoría de que en este mundo tenemos que hacer las cosas cuando tenemos el deseo de hacerlos, de los contrario el tiempo, que es tan voraz como el fuego, acabará con las intenciones que tengamos y convertirá nuestros deseos en cenizas Si no hubiese postergado el viaje ,al menos hoy tendría algunas fotografías del parque tomadas por mi mismo y la satisfacción de poder llenar mi cabeza con recuerdos de paisajes, olores (y seguro alguna buena compañía) que habría conocido en este viaje nunca hecho.

Afortunadamente esta no es la constante en mi vida. En la medida en que voy envejeciendo he tratado de cumplir cada vez más deseos. Claro, esto le ha traído muchas preocupaciones a mi madre que con frecuencia me dice,:”vea usted ya es un hombre coja juicio, que se va estar yendo a buscar lo que no se le ha perdido”. Sin embargo, siempre he tratado de no perderme lo que está a la mano y un poquito más allá.

Y sin pretender ser un modelo de irresponsabilidad, valentía, terquedad o pata e`perro , si los invito a que ojalá se desayunen todos los días con dos pocillados de locura y se revistan de descaro para hacer las cosas con las que soñamos. No con las que soñamos ahora únicamente , sino con las que soñamos desde niños , esos sueños que están pendientes y que siempre que vemos un comercial motivador o una escena de una película de cine nos recuerdan la deuda que tenemos con nosotros mismos y con la vida.

Los invito a que se limpien el polvo de los hombros y se sientan renovados y que cada uno haga lo que le de la gana sin pensar en nada más. Háganse los enfermos un día de semana y en vez del trabajo, váyanse a pescar o a elevar una cometa, échenle un piropo a alguien que les guste, inviten a baliar a su mamá, y denle un regalo al hermano que más quieran así no este cumpliendo años. Gástense las cesantías en unas vacaciones no programadas, cómprense una pinta que los haga sentirse unos quicatos, vayan a bailar un día de semana y y amanezcan enguayabados a la oficina…Hagan lo que sea pero hagan algo diferente. La vida esta llena de incendios, de pirómanos que acaban con nuestras intenciones de soñar, de reír, de ser irresponsables y sobre todo de ser fiel a nosotros mismos.

Adelante, el tiempo de vivir esa ahora y no mañana…………o estas esperando a que se derrita el hielo del cocuy para ir a conocerlo?